La siesta: ¿vicio o necesidad?

La siesta es uno de los pilares de la cultura española e hispana. Muchos los ven como un acto natural y sano, y otros lo califican de pereza… Te explico aquí como funciona para el sueño y el descanso, y comparto al final consignas prácticas para aprovecharlas de la mejor manera posible.

Una necesidad grabada en el cuerpo

Sí, la siesta hace mucho bien, y nuestro cuerpo nos invita a ella cada tarde: nuestra temperatura central baja entre las 14h y las 16h, con una bajada global de nuestras funciones físicas e intelectuales, y el cuerpo pide aquí un pequeño descanso.
A estas horas se abre una de las “puertas del sueño” (ver artículo), que te ayudan a conciliar el sueño rápidamente. A esto se suma el “bajón” que muchos sienten después de la comida, ya que más de la mitad de nuestra energía está siendo utilizada para hacer la digestión. En ese momento, tienes 2 opciones: Opción 1: luchar contra ello, a menudo tomando café.
Opción 2 si puedes: tomarte unos minutos reparadores, que te permitirán encarar el resto del día descansado y revitalizado.
Unos estudios han demostrado que hacer la siesta ayuda a la recuperación muscular, hace que bajen las hormonas del estrés, y también favorece la restructuración de la red de neuronas, y mejora la memoria.
Si estás conduciendo, se ha estudiado que dormir 30 minutos antes o durante el trayecto divide por 3 el riesgo de tener un accidente.
Si vas a acostarte muy tarde, o hacer un viaje que implica jetlag, hacer una siesta es una excelente solución preventiva.
Si sufres de insomnio durante las noches, la siesta puede ayudarte a recuperar parte de tu falta de sueñopero hay que tomar algunas precauciones.

2 consejos prácticos

  • Lo más importante es la duración, entre 5 y 30 minutos, para quedarte en una fase de sueño ligero. Si te pasas de 30 minutos, es muy probable que entres en el sueño profundo (ver “el artículo” sobre las fases del sueño), y el despertar será desagradable, con confusión e inercia al despertar. Si te pasa, lo puedes resolver en parte haciendo unos movimientos de gimnasia.
  • Si el reposo de la tarde te complica el conciliar el sueño de noche, es mejor acortar la próxima siesta, o prescindir de ella, y en todo caso procurar hacerla antes de las 15h.

Y no hay más, aparte de las recomendaciones específicas si estás embarazada o si tomas medicación que puede dificultar el sueño.

La regla es sencilla: es cuando y como prefieres! Y como habrás visto, la siesta es como el alcohol: se debe consumir con moderación 😉

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